Cómo explicar un tema complejo de forma sencilla: 7 técnicas

Parte de una frase, vence la maldición del conocimiento, usa analogías y ejemplos, divide en bloques, dibuja al hablar y pregunta al final. Y por qué funciona.

Por el equipo de Chasca 7 min de lectura

¿Prefieres verlo? Chasca dibujó y narró este video a partir del artículo. El video está narrado en inglés. Leer la transcripción

Para explicar un tema complejo de forma sencilla, decide cuál es la frase que quieres que tu público recuerde, parte de lo que ya sabe, relaciona la idea nueva con algo conocido, da un ejemplo concreto, divide el resto en tres o cuatro bloques, dibújalo mientras hablas y termina con una pregunta que tenga que responder de memoria. Nada de esto es un truco. Cada técnica sortea un límite conocido de cómo las personas asimilan la información nueva, y todas tienen investigación detrás.

1. ¿Puedes decirlo en una sola frase?

Antes de explicar nada, completa esta frase:

Después de esto, sabrás que ______.

Si no puedes, todavía no estás en condiciones de explicarlo, y por más que pulas la explicación, eso no se arregla. La frase decide qué entra y, sobre todo, qué se queda fuera. Las digresiones interesantes cuestan atención: uno de los principios del aprendizaje multimedia de Richard Mayer, el principio de coherencia, dice que se aprende mejor cuando el material superfluo se deja fuera que cuando se incluye.

Una buena prueba: si un dato, una anécdota o un matiz no ayuda a entender esa frase, guárdalo para más adelante. Si vas a escribir la explicación como guion, nuestra plantilla de guion para videos explicativos parte del mismo punto.

2. ¿Por qué los expertos explican mal?

Por la maldición del conocimiento. Los economistas Colin Camerer, George Loewenstein y Martin Weber le pusieron nombre en 1989: a quienes saben más les cuesta dejar de lado lo que saben, incluso cuando les convendría hacerlo.

La demostración más famosa llegó un año después, en un estudio de Elizabeth Newton en Stanford. Una persona marcaba con golpecitos sobre una mesa el ritmo de una canción conocida, y otra intentaba adivinar cuál era. Quienes golpeaban predijeron que los oyentes acertarían alrededor de la mitad de las canciones. Los oyentes acertaron 3 canciones de 120, es decir, el 2.5%. Quienes golpeaban oían la melodía en su cabeza; los oyentes solo oían golpes.

Todo experto que explica su especialidad es el que golpea la mesa. Para ponerte en el lugar de tu público:

  • Explícaselo a un principiante de verdad, y fíjate en qué momento frunce el ceño.
  • Haz una lista de todos los términos que usas, y define cada uno antes de usarlo, o elimínalo.
  • No te saltes el paso obvio. Solo es obvio para ti.

3. ¿Cómo ayudan las analogías?

Una analogía toma prestada una estructura que la gente ya entiende. “Una vacuna es un cartel de ‘Se busca’ para un germen” transmite todo un conjunto de relaciones en pocas palabras: al cuerpo se le muestra cómo es la amenaza, así que, cuando llega la de verdad, la reconoce.

Pero la gente no aplica las analogías por su cuenta. En los experimentos clásicos de Mary Gick y Keith Holyoak, los participantes leían la historia de un general que divide su ejército para atacar una fortaleza por muchos caminos a la vez, y luego intentaban resolver un problema médico: destruir un tumor con rayos tan potentes que dañarían también el tejido sano que lo rodea. Con una pista para que usaran la historia, tendían a encontrar la solución equivalente: varios rayos más débiles dirigidos desde distintas direcciones. Sin la pista, lo lograron muchos menos.

Así que haz explícita la analogía:

  • Di qué corresponde a qué: el cartel es la vacuna, y el delincuente buscado es el germen.
  • Di dónde deja de funcionar: a diferencia de un cartel, la memoria del sistema inmunológico puede desvanecerse, y por eso algunas vacunas necesitan dosis de refuerzo.
  • Usa la analogía antes del término técnico, no después.

4. ¿Por qué funcionan los ejemplos concretos?

Las ideas abstractas son difíciles de retener; los casos concretos, no. En su revisión de seis estrategias de aprendizaje con buen respaldo científico, Yana Weinstein, Christopher Madan y Megan Sumeracki explican que los ejemplos concretos hacen que las ideas sean más fáciles de entender y de recordar, y que la información concreta y fácil de imaginar se aprende con más facilidad, incluso cuando el tema en sí es abstracto.

También advierten algo: un ejemplo demasiado específico puede impedir que se vea la idea general, así que da varios distintos. En lugar de “el interés compuesto crece de forma exponencial”, di “$100 al 7% anual se convierten en unos $200 en diez años y en casi $400 en veinte”, y luego agrega un segundo ejemplo de otro ámbito, como una deuda que crece de la misma manera.

5. ¿Cuánto puede asimilar la gente a la vez?

Menos de lo que te gustaría. Según la revisión de Nelson Cowan sobre la investigación de la memoria de trabajo, en adultos jóvenes el límite ronda los tres a cinco bloques con sentido. Lo que pase de ahí tiene que agruparse, o se pierde.

Así que organízalo en bloques:

  • Divide el tema en tres o cuatro partes, y dilo al principio: “Son tres pasos”.
  • Pon cada detalle dentro de la parte a la que pertenece, no en una sola lista larga.
  • Termina un bloque antes de empezar el siguiente, con una pausa breve entre uno y otro.

6. ¿Por qué dibujar mientras hablas?

La gente aprende mejor con palabras e imágenes que solo con palabras: es el principio multimedia de los trabajos de Mayer. Combinar palabras con imágenes, lo que se conoce como codificación dual, también es una de las seis estrategias de la revisión de Weinstein y sus colegas.

También importa cómo muestras la imagen. En un experimento de 2023 con 133 estudiantes, quienes vieron diagramas dibujados progresivamente durante la narración recordaron más y transfirieron mejor lo aprendido que quienes vieron los mismos diagramas ya terminados. Ver cómo se construye una imagen permite seguirla parte por parte, en lugar de descifrarla entera de golpe. Hay más hallazgos como este en por qué funcionan los videos de pizarra.

En la práctica:

  • Dibuja cada parte en el momento en que la nombras, no antes.
  • Usa flechas para las relaciones: causas, flujos, antes y después.
  • Haz dibujos sencillos. Un recuadro con una etiqueta es mejor que una ilustración detallada que nadie tiene tiempo de leer.

7. ¿Por qué terminar con una pregunta?

Porque recordar una respuesta la fija mucho mejor que volver a oírla. En los experimentos de Henry Roediger y Jeffrey Karpicke, los estudiantes que practicaron recordar un texto retenían considerablemente más una semana después que los que lo volvieron a estudiar, aunque volver a estudiarlo les daba más confianza.

Así que termina con una pregunta que quien te escucha pueda responder con lo que acabas de decir, espera un momento y da la respuesta en una línea. “Entonces, ¿por qué funciona una vacuna antes de que te contagies?” consigue más que un “En resumen…”.

¿Cómo convertir una explicación en un video?

Cuando una explicación funciona en voz alta, da para un buen video corto, porque cada una de estas técnicas encaja en las escenas: la frase se convierte en el gancho, cada bloque tiene su escena, cada idea su dibujo, y la pregunta lo cierra. Puedes hacer el guion gráfico y dibujarlo por tu cuenta, como en nuestra guía para hacer un video animado de pizarra.

O puedes usar Chasca. Escribe el tema junto con la frase que quieres que se recuerde, o arrastra tus notas, y Chasca escribe el guion, lo divide en escenas y dibuja cada escena trazo a trazo al ritmo de la narración, normalmente en alrededor de un minuto. Después, míralo como lo vería un principiante. Si cae en la jerga, agrega “para un principiante absoluto” a tu prompt y vuelve a hacerlo; tarda alrededor de un minuto. En la página de ejemplos hay videos terminados, y en la página de precios están los planes, incluidos dos videos gratis para empezar.

Lista de verificación para tu próxima explicación

  • Una frase que quieres que se recuerde.
  • Cada término, definido o eliminado.
  • Una analogía, con sus correspondencias dichas en voz alta y sus límites.
  • Dos o tres ejemplos concretos.
  • Tres o cuatro bloques, anunciados al principio.
  • Una imagen para cada parte, dibujada en el momento en que la nombras.
  • Una pregunta al final, y luego la respuesta.

Fuentes

Transcripción del video Lo que dice el narrador en el video explicativo de arriba, de 1:14.

To explain a complex topic simply, choose one sentence people should remember and start with what they already know. Picture tapping a song on a table. You hear the tune in your head; your friend hears knocks. Explaining to a beginner can feel just like that.

Your sentence decides what stays and what goes. If a detail doesn’t help someone understand it, save it for later. Richard Mayer’s coherence principle says people learn better when extra material is left out. Before polishing your explanation, finish: ‘After this, you’ll know that…’

The tapper in a Stanford study expected listeners to name about half the songs. They named 3 songs out of 120, or 2.5%. That’s the curse of knowledge: you forget what a beginner can’t hear. Why start with one sentence and a beginner? It cuts extras and shows which steps need explaining.

Lo que la gente pregunta

Cuando entiendes algo bien, cuesta imaginar cómo es no entenderlo, así que te saltas pasos y usas palabras que tu público no conoce. En el estudio de Elizabeth Newton de 1990, quienes marcaban con golpecitos el ritmo de canciones conocidas esperaban que los oyentes reconocieran alrededor de la mitad. Los oyentes reconocieron 3 de 120.

Decide cuál es la frase que quieres que la gente recuerde, relaciónala con algo conocido, da un ejemplo concreto, divide el resto en tres o cuatro bloques, dibújalo sobre la marcha y termina con una pregunta que quien te escucha pueda responder de memoria.

Sí, si dejas claro cómo se corresponde la analogía con la idea nueva y dónde deja de funcionar. En experimentos clásicos, la gente a menudo no usaba una analogía útil hasta que se le indicaba que lo hiciera.

Tres o cuatro. En adultos jóvenes, la memoria de trabajo retiene a la vez entre tres y cinco bloques con sentido, aproximadamente, así que agrupa los detalles bajo unas pocas ideas principales y anúncialas al principio.

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